¿Qué son los tensioactivos?

Los tensoactivos o tensioactivos (también llamados surfactantes) son sustancias que influyen por medio de la tensión superficial en la superficie de contacto entre las fases agua-aire, agua-grasa. También se denominan como emulgentes o emulsionantes porque son sustancias que permiten conseguir o mantener una emulsión.
Entre los tensoactivos se encuentran las sustancias sintéticas que se utilizan regularmente en el lavado, entre las que se incluyen productos como detergentes para lavar la ropa, lavavajillas, productos para eliminar el polvo de superficies, gel de ducha y champús.
Hoy día también se producen tensoactivos a partir de fuentes naturales por extracción, siendo algunos ámpliamente aceptados en cosmética natural y biológica.
 
Los tensoactivos tienen carácter anfifílico, es decir, se componen de una parte hidrófoba o hidrófuga (repele el agua) y un resto hidrófilo (soluble en agua). Al contacto con el agua las moléculas individuales se orientan de tal modo que la parte hidrofóbica sobresale del nivel del agua, encarándose al aire, mientras tanto la parte hidrofílica se queda sumergida.
 
CapasuperficialOtro fenómeno ocurre cuando las moléculas anfifílicas se alinean de tal manera que las partes hidrofílicas quedan a un lado y las partes hidrófobicas al otro lado, por lo que empiezan a formar burbujas de modo que las partes hidrófobas (solubles en aceite) quedan en el centro, y los restos solubles en agua quedan en la periferia disueltos en el agua. Estas estructuras en las que los tensioactivos rodean moléculas de aceite se denominan micelas.
 
Micelle
Propiedades de los tensioactivos:
 
Los tensioactivos tienen propiedades emulsionantes, humectantes, detergentes y espumantes.
  • Emulsionantes y Dispersantes: tienen la capacidad de formar emulsiones. Una emulsión es una dispersión de un líquido en otro, los cuales serían inmiscibles de no ser por el agente tensioactivo. por ejemplo, emulsión de aceite en agua, o emulsión de agua en aceite.

  • Humectantes: tienen capacidad para mojar una superficie. Al disminuir la tensión superficial, se facilita la humectación de las superficies a limpiar, mojando las manchas de grasa y penetrando en los poros con mayor facilidad.

  • Detergentes: tienen la capacidad de eliminar la suciedad en los cuerpos sólidos como la piel o los tejidos. Gracias a su carácter anfifílico, sus moléculas pueden orientarse de manera que disminuyen la tensión superficial del agua y pueden rodear las moléculas de grasa.

  • Espumantes: tienen la capacidad de formar espuma para ayudar a arrastrar las impurezas y partículas de grasa descompuestas por el surfactante, y por tanto a limpiar. Pero la espuma tiene principalmente una función comercial porque el consumidor a menudo demanda productos que formen abundante espuma ya que resultan más fáciles y agradables de aplicar, y también por la falsa creencia de que un producto espumoso limpia más. No todos los tensioactivos son espumantes y, como veremos más adelante, algunos lo son más que otros.

Tipos de tensioactivos:

Las propiedades generales y el comportamiento de los agentes tensioactivos se deben al carácter dual de sus moléculas (parte hidrófila que se une al agua, y lipófila).

Existen dos categorías principaless:

1. IÓNICOS:

Tienen fuerte afinidad por el agua. Según la carga que posea la parte que presenta la actividad de superficie serán:

Aniónicos (carga negativa)

Se conocen bajo esta denominación los tensioactivos que en solución acuosa se disocian originando iones orgánicos grasos con carga negativa, a los que se debe la tensioactividad, e iones negativos sencillos que confieren solubilidad al compuesto.

Son los ingredientes principales en los productos de acción desengrasante.
Sus principales ventajas son: excelente capacidad limpiadora en usos domésticos y en aplicaciones industriales, compatibilidad con los procesos de fabricación, flexibilidad en las formulaciones, bajo coste de fabricación, rápida y elevada biodegradabilidad, y baja toxicidad acuática.
En contrapartida, cabe mencionar que son los tensioactivos más agresivos para la piel y el cabello, alteran la barrera cutánea y pueden resultar irritantes.
 
El jabón es el tensioactivo aniónico más antiguo.

Otros tensioactivos aniónicos son:

  • Ammonium Laureth Sulfate
  • Ammonium Lauryl Sulfate
  • Ammonium Xylensulfonate
  • Disodium Cocoyl Glutamate
  • Sodium C14-16 Olefin Sulfonate
  • Sodium Cetearyl Sulfate
  • Sodium Coco-Sulfate
  • Sodium Cocoyl Glutamate
  • Sodium Cocoyl Sarcosinate
  • Sodium Laureth Sulfate (SLES)
  • Sodium Lauryl Sulfate (SLS)
  • Sodium Lauryl Sulfoacetate
  • Sodium Myreth Sulfate
  • Sodium Xylensulfonate
  • TEA-Dodecylbenzenesulfonate
  • Ethyl PEG-15 Cocamine Sulfate
  • Sodium Dioctyl Sulfosuccinate

Catiónicos (carga positiva)

Contienen carga positiva en solución acuosa. Tienen poca utilidad en limpieza porque la mayoría de las superficies tiene una carga negativa y los cationes se absorben sobre ellas en lugar de solubilizar la suciedad adherida. Sin embargo, debido a esta propiedad, tienen numerosas aplicaciones especializadas: por ejemplo las aminas y también los compuestos cuaternarios inhiben el crecimiento de organismos moleculares como las bacterias y las algas.

Estos tensioactivos son en general más costosos que los aniónicos y los no iónicos debido al número y al tipo de reacciones necesarias para su síntesis. Como consecuencia, sólo se utilizan en aplicaciones especificas: como antimicrobianos naturales o sintéticos de uso externo o como agentes de adsorción sobre sustratos biológicos inertes con carga negativa. En cosmética se suelen utilizar como acondicionadores.

Algunos tensioactivos catiónicos son:

  • Behentrimonium Chloride
  • Behentrimonium Methosulfate
  • Benzalkonium Chloride
  • Centrimonium Chloride
  • Cinnamidopropyltrimonium Chloride
  • Dicetyldimonium Chloride
  • Dicocodimonium Chloride
  • Didecyl Dimethyl Ammonium Chloride
  • Hexadecyltrimethylammonium Bromide (HTAB)
  • Laurtrimonium Chloride
  • Quaternium-15
  • Quaternium-18 Bentonite
  • Quaternium-18 Hectorite
  • Quaternium-22
  • Stearalkonium Chloride
  • Tallowtrimonium Chloride
  • Tetradecyl Trimethylammonium Chloride
  • Tricetyldimonium Chloride
Anfóteros (según el medio)

Tienen tanto una carga negativa como una carga positiva en la misma molécula, y tienen capacidad para formar un ion tensioactivo con cargas tanto negativas como positivas, según el pH de la solución en la que se utilicen.

Las estructuras típicas son las betaínas y los aminoácidos, que se comportan como catiónicos en solución ácida y aniónicos en solución básica.

La variedad de tensioactivos anfóteros es casi tan grande como la de tensioactivos no iónicos. Sin embargo su número se ve notablemente reducido debido a su coste o la complejidad de las reacciones implicadas. A pesar de su coste, presentan ciertas propiedades específicas que le dan cierta ventaja sobre los tensioactivos aniónicos. Estas ventajas incluyen su compatibilidad con tensioactivos catiónicos, aniónicos y no iónicos, su bajo potencial de irritación de la piel y de los ojos, o su poca sensibilidad a la dureza del agua. Es por ello que son ampliamente utilizados en formulaciones de artículos de baño y otras aplicaciones industriales.
En preparados cosméticos se utilizan para proporcionar limpieza suave. Algunos tensioactivos anfóteros producen un alto volumen de espuma, por lo que son empleados en la formulación de champús.
 
Algunos tensioactivos anfóteros son:
  • Cocamidopropyl Betaine
  • Cetyl Betaine
  • Coco Betaine
  • Disodium Cocoamphodiacetate
  • Disodium Cocoamphodipropionate
  • Lauramphopropinate
  • Sodium Cocoamphoacetate
  • Sodium Cocoyl Isethionate
  • Sodium Lauroamphoacetate

2. NO-IÓNICOS:

Son moléculas tensioactivas que no poseen carga eléctrica en solución acuosa ya que su grupo hidrófilo no se puede disociar y por tanto, no se ven afectados por el pH de la solución. Muchos tensioactivos no iónicos podrían ser clasificados como éteres o alcoholes.

Tienen menor capacidad espumógena y viscosizante que los tensioactivos aniónicos, pero tienen la ventaja de que son excelentes agentes humectantes y apenas alteran la función barrera cutánea.
Se utilizan para la limpieza suave y estabilización de la emulsión. Son compatibles tanto con aniónicos como con catiónicos y no son afectados por los iones calcio-magnesio del agua dura.

Algunos tensioactivos no iónicos son:

  • Coco Glucoside
  • Decyl Glucoside
  • Lauryl Glucoside
  • Laureth-10
  • Laureth-23
  • Laureth-4
  • PPG-1-Trideceth-6
  • PEG-10 Sorbitan Laurate
  • Polyglyeryl-4 Caprate
  • Polysorbate-(20, 21, 40, 60, 61, 65, 80, 81)
  • Sorbitol
  • Steareth-(2, 10, 15, 20)
  • C11-21-Pareth-(número entre 3 y 30. Cuanto más alto es el número, más soluble en agua y más alta es la porción hidrófila)
  • C12-20 Acid PEG-8 Ester
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S.O.S. ¿Con qué limpio mi piel?

En el post de hoy tratamos uno de los temas sobre los que surgen más dudas y preguntas: LA LIMPIEZA FACIAL.
¿Qué difierencias hay entre unos limpiadores y otros? ¿Cuál es el más adecuado para mi tipo de piel? ¿Puedo utilizar un solo producto para limpiar, desmaquillar y tonificar?
 
Teniendo presentes estas preguntas, aclararemos las diferencias entre los distintos tipos de limpiadores faciales, las propiedades, ventajas y desventajas que presenta cada uno, y para qué tipos de pieles están aconsejados.
 
  • Jabones: pueden ser líquidos o sólidos, pero principalmente los encontraremos en forma de pastilla. Los jabones naturales están formulados fundamentalmente con agua, sosa (o potasa en el caso de los líquidos) y aceites vegetales.
    El jabón tiene un pH básico o alcalino. Para ayudar a la piel a equilibrarlo, se recomienda aplicar un tónico o agua floral después de la limpieza, y antes de la aplicación del tratamiento hidratante.
    Entre los jabones más adecuados para el uso facial encontramos los jabones de Alepo, o la mousse de jabón de Matarrania.
  • Geles limpiadores y espumas: en su composición encontramos agua; una elevada presencia de agentes tensiactivos o surfactantes, que son los encargados de hacer espuma y arrastrar la suciedad de la superficie, y que pueden ser aniónicos (con carga negativa, como por ejemplo los sulfatos), catiónicos (con carga positiva, son utilizados frecuentemente como agentes acondicionadores) o no iónicos (con carga neutra, como los glucósidos, son más suaves), y anfóteros (dependiendo del pH se comportan como aniónicos o catiónicos); también podemos encontrar aceites (en algunos casos); y además suelen estar enriquecidos con extractos de plantas. Proporcionan una sensación de limpieza profunda, por lo que generalmente están indicados para pieles mixtas y grasas.
    Se aplican masajeando hasta obtener abundante espuma y es preciso que se aclaren con agua. Es conveniente evitar la zona del contorno de ojos, y no se recomiendan para desmaquillar.
  • Leches limpiadoras: tienen una textura más cremosa, se aplican con la ayuda de un algodón, y no necesitan aclarado posterior, por lo que se procedería directamente al uso del tónico.
    No producen espuma, por lo que en su formulación hay una menor presencia de tensiactivos (necesarios para lograr una emulsión estable) y una mayor presencia de aceites vegetales, por lo que la sensación de limpieza no es tan profunda como el caso anterior, pero a cambio aportan hidratación. Es por ello que suelen estar indicadas principalemente para pieles sensibles, secas y maduras.
    Las leches limpiadoras se pueden utilizarse también para desmaquillar todo el rosotro.
  • Las aguas micelares: son soluciones acuosas que presentan moléculas de lípidos (grasas) disueltas en ellas. Se utilizan fundamentalmente para desmaquillar, ya que arrastran muy bien el maquillaje, siendo muy suaves con la piel. Adecuadas tanto para la cara como para los ojos, y para todo tipo de pieles, tienen la ventaja de que además de limpiar, tonifican, por lo que no sería preciso el empleo posterior de un tónico.
    Se aplican con la ayuda de un algodón, como si se tratase de una loción o un tónico.
  • Aceites vegetales: pueden ser puros (por ejemplo de jojoba o almendras, muy utilizados como desmaqullantes) o composiciones de varios aceites (como el aceite desmaquillador de ojos de Logona, o el aceite armonizante de Weleda).
    Desmaquillan muy bien sin emulsionantes, al tiempo que hidratan la piel. Se recomeindan especialmente en pieles sensibles y maduras, y para la limpieza de la delicada zona del contorno de ojos.
    A la hora de decantarse por uno u otro aceite hay que tener en cuenta que hay aceites más secos y seborreguladores, indicados para pieles mixtas, como el de jojoba o avellana; otros aceites más grasos como el de oliva, o rosa mosqueta, indicados para pieles más secas; y aceites especialmente indicados para las pieles muy sensibles, como el de almendras.
    Se aplican vertiendo unas gotas en un algodón, y pasándolo por toda la cara con suavidad, hasta que salga completamente limpio.
  • Limpiadores faciales sin tensiactivos: además de los aceites vegetales, existen otros tipos de lipiadores formulados sin agentes tensiactivos. Entre ellos encontramos limpiadores a base de arcillas, como la crema mineral de lavado de Alva, y el gel limpiador Ghassoul de Logona Lavaerde; y por otro lado, las lociones limpiadoras dermotónicas, como las savias de Yipsophilia, que al igual que las aguas micelares, limpian y tonifican en un solo gesto.
    1.    Los dos primeros limpian a base de una arcilla africana conocida con el nombre de Rhassoul o Ghassoul. Esta arcilla limpia la piel delicadamente, y en profundidad, de las posibles impurezas propias de las pieles más jovenes, mixtas y grasas, pero por su suavidad son idóneas también para las pieles más sensibles.
      Su textura es cremosa y un poco granulosa, debido al contenido en arcilla. Se aplican como un gel limpiador, y ambos necesitan aclarado y la aplicación del tónico a continuación.
    2.    Las savias de Yipsophilia limpian, desmaquillan y tonifican la piel (todo en uno), por lo que resultan ideales para personas que no quieren complicarse con el uso de muchos productos diferentes. Están formuladas a base de agua y un sinfin de extractos vegetales conocidos por sus propiedades. Dependiendo de estos, encontraremos unas savias para cada tipo de piel.
      Para su uso es preciso verter una pequeña cantidad en un algodón y deslizarlo por toda la cara con suavidad: una vez para limpiar, y dos veces para desmaquillar.
 
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